¡Tenemos la solución!
Nicola Lomartire
Siempre he desconfiado de las cajas cerradas.
Prefiero desmontarlas para entender qué ocurre dentro...
No por afán de complicarlo todo, sino porque las soluciones buenas casi nunca aparecen al mirar solo la superficie. Antes de cambiar herramientas, sectores o ciudades, ya trabajaba así: observar, hacer preguntas, ordenar lo que parece confuso y actuar cuando el problema está realmente entendido.
El método antes que la etiqueta
Estudié Derecho en la Universidad de Bari y ejercí la abogacía durante más de una década. Aquella etapa me enseñó a no precipitarme: cada caso tiene su contexto, sus piezas y sus consecuencias. Analizar problemas complejos, estudiar cada detalle y buscar una solución antes de actuar sigue siendo una parte esencial de mi forma de trabajar.
Después llegaron los sistemas, los servidores, las redes y el ecosistema Apple. Cambió el lenguaje, pero no el método. Como administrador de sistemas, con formación y certificaciones técnicas, me dediqué a implantar infraestructuras y resolver incidencias donde la tecnología debía dejar de ser una barrera para convertirse en una herramienta útil.
Un mismo camino en Gran Canaria
En 2017 me trasladé a Gran Canaria y fundé Taller42. Empezó como un proyecto de artes gráficas, pero fue encontrando su sitio de forma natural: un espacio donde diseño, impresión, comunicación visual y tecnología colaboran para resolver problemas reales de personas y pequeñas empresas.
Con el tiempo, ese trabajo ha incorporado inteligencia artificial, automatización e integración de herramientas. Me interesa especialmente cuando una tecnología simplifica un proceso, devuelve tiempo o ayuda a tomar mejores decisiones; no cuando añade ruido por el simple hecho de ser nueva.
Compartir para que sirva
Otra consecuencia natural de ese recorrido ha sido empezar a compartir lo aprendido. Actualmente estoy desarrollando cursos y proyectos de divulgación sobre inteligencia artificial aplicada al trabajo real, convencido de que comprender una tecnología es la mejor forma de perderle el miedo.
Por eso no siento que haya cambiado de profesión. Han cambiado las herramientas, sí, pero la pregunta sigue siendo la misma: cómo funciona esto y qué podemos hacer para que funcione mejor.

