La resolución de imagen es el factor clave que determina si una fotografía servirá realmente para imprenta. Una foto puede verse perfecta en pantalla, pero si no tiene suficiente calidad, al imprimir aparecerá borrosa o pixelada.
Cuando encuentras una foto bonita en Internet y te la imaginas impresa en un folleto, póster o tarjeta… la pregunta es: ¿te va a servir tal cual?
La respuesta rápida: probablemente no. En impresión, la resolución lo es todo. Y entenderla te ahorra errores, costes extra… y frustraciones.
La resolución de una imagen es la cantidad de información visual que contiene, medida en píxeles, puntos por pulgada (DPI) o pixels por pulgada (PPI). Para impresión, lo clave es que haya suficientes puntos por pulgada (dpi) para que la imagen salga nítida al verla en papel.


Mira los ejemplos: una imagen a 72 dpi al imprimir puede verse borrosa o con “cuadraditos”. Una de 300 dpi aparece limpia y profesional.
En términos generales:
Ejemplo práctico: una imagen de 1024 × 768 px al imprimir a 300 dpi sólo sirve para ~3,4″ × 2,5″ (≈ 8,6 × 6,3 cm).
Porque cada hoja que imprimimos representa tu marca, tu credibilidad.
Si la imagen sale pixelada, borrosa o con artefactos, lo que vemos no es un fallo del cliente… es un fallo de proceso. Y nosotros no lo permitimos.
Aquí no imprimimos “algo que se ve medianamente bien”. Imprimimos algo que sale impecable.
Checklist que puedes copiar antes de mandar archivo:
👉 ¿Tienes dudas con una imagen que quieres usar? Envíamela y la revisamos sin compromiso.